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Enfer. Respiratorias

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. Es actualmente considerada la cuarta causa de muerte a nivel mundial, siendo previsible un aumento de la mortalidad en las próximas décadas.

La EPOC es hoy definida como una enfermedad prevenible y tratable, con efectos extra pulmonares significativos que pueden contribuir para su gravedad. Su componente pulmonar se caracteriza por una obstrucción bronquial que no es completamente reversible. La obstrucción bronquial es usualmente progresiva y asociada a una respuesta inflamatoria anormal de los pulmones a partículas y gases nocivos. Se trata de una enfermedad claramente relacionada con el hábito de fumar.

El tiempo transcurrido hasta la aparición de los primeros síntomas de esta enfermedad es bastante variable. Generalmente, las señales y síntomas son precoces, por lo tanto, de difícil reconocimiento, volviéndose habitualmente mas evidentes después de la cuarta década de vida. Los síntomas surgen lentamente y empeoran de forma gradual, principalmente si el paciente persiste en el hábito de fumar, o si no fue implementado cualquier tratamiento. No existe, hasta el momento, forma de revertir las lesiones de las vías respiratorias que causan la dificultad respiratoria. Eso equivale a decir que no hay cura definitiva para la EPOC. Por lo tanto, con la intervención terapéutica adecuada, el cuadro clínico puede mejorar y hasta estabilizarse. De ahí la importancia del diagnóstico y tratamiento precoz de esta enfermedad. Toda la intervención médica actual intenta mejorar los síntomas y la calidad de vida de los enfermos, aparte de intentar detener el progreso de la enfermedad.

Uno de los síntomas más comunes es la tos acompañada de expectoración, principalmente durante la mañana. En tanto, ese síntoma pasa muchas veces desapercibido, siendo atribuido al humo del cigarrillo, y designado frecuentemente como "catarro del fumador". Posteriormente, el enfermo con EPOC comienza a sentir falta de aire, que inicialmente solo surge cuando el paciente realiza esfuerzos físicos significativos. Con el pasar del tiempo, hasta con actividades que no exigen ningún esfuerzo físico, como tomar baño o vestirse, pasan a provocar dificultades en la respiración y es común la aparición de sibilancias durante la respiración, especialmente cuando el individuo presenta gripe o infecciones respiratorias. Es en esta fase que los enfermos acostumbran buscar auxilio médico.

A pesar de la poca importancia dada a los síntomas, todavía existe otro factor que dificulta el diagnóstico precoz. A veces, la EPOC es confundida con otras enfermedades del sistema respiratorio, como el asma. Aunque los síntomas sean semejantes, el origen de las dos enfermedades es diferente. La EPOC, en general, es causada por el tabaquismo, cosa que no acontece tan directamente con el asma bronquial. El asma es, normalmente, una enfermedad de naturaleza alérgica, hereditaria, que, aunque puede estar presente en cualquier edad, acomete generalmente a los niños, adolescentes y jóvenes. Otra diferencia entre las dos enfermedades es la respuesta de ambas a los medicamentos broncodilatadores y antiinflamatorios. En el asma, la respuesta a esos medicamentos es mayor, lo que caracteriza una obstrucción reversible en los bronquios, en cuanto en la EPOC la obstrucción solo puede ser revertida parcialmente.

Todos los fumadores y ex fumadores que ya sintieron falta de aire y/o tos con expectoración deben consultar a un médico. Solo el podrá hacer una evaluación cuidadosa y solicitar los exámenes adecuados para diagnosticar la EPOC. El examen más importante, designado “espirometría”, evalúa la función pulmonar, o sea, mide el volumen de aire que entra y sale de los pulmones en la inspiración y en la expiración. Debido a su importancia, la EPOC no puede ser ignorada. El diagnóstico precoz de la enfermedad permite una intervención terapéutica adecuada y más eficaz, así como la adopción de medidas preventivas efectivas. Trabajos recientes sugieren que el diagnóstico precoz de obstrucción de las vías aéreas en fumadores asintomáticos aumenta las tasas de éxito de las estrategias para dejar de fumar, previniendo la progresión de la enfermedad.